
“el amor es como una mariposa, mientras mas vas tras ella, mas se aleja”
Después de tanto caminar por la ciudad de los umbrales, entre rostros distintos y cuerpos extraños encontré una luz especial.Era para mi asombro un hombre que irradiaba tanta claridad, reconfortante y saludable como la propia luz del sol…si…así de bondadoso y dulce…lo encontré entre muchos que son iguales y son nada, perdido entre la multitud.Me detuve a verlo, sin que el se diese cuenta, para mi asombro su rostro, sus manos y su cuerpo eran tan similares al mío, que por un momento pensé en que fuese un ángel… ¿pero un ángel en la ciudad del pecado?…aparte de mi ninguno de la corte celestial se atrevería a bajar a este infernal lugar…Entonces recordé las sabias palabras de un amigo mortal…”el que no se arriesga no pone un huevo” (Bueno aunque lo de poner un huevo a mi percepción es imposible puesto que no soy una gallina…) entonces decidí hablarle.Las palabras iban y venían entre ambos, los lugares se hacían paraísos y el tiempo se detenía a su lado, su mirada era sincera y honesta, sus manos eran aves libres por los cielos y sus palabras eran bellos nardos entre la primavera renaciente…Entonces me percate de que el mundo monocromático que vi., no era de aquellos dos pálidos colores, era multicolor al son de sus palabras, de su sonrisa.Todo giraba a nuestro alrededor, los transeúntes se desvanecían, para darnos espacio a solo dos por las calles…Entonces mis ojos radiaban alegría, felicidad y tranquilidad…pero después de un rato el sol se oculto, y dejo entrar a la luna…entonces mi tiempo en aquel momento se acabo y tuve que partir con el desazón que produce dejar un bello mortal…
POSDATA...
GRACIAS POR LOS SIMPES DETALLES DE AQUEL DIA...ESO LLENA UN CORAZON DE BONITAS EMOCIONES...

